Si bien se trata de sondeos todavía preliminares, varios medios de comunicación publicaron las primeras encuestas sobre la percepción de los estadounidenses frente al ataque militar de este fin de semana en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y el papel que debería jugar Estados Unidos de aquí en adelante.
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Los resultados, de momento, reflejan un país dividido frente a la operación, pero con poco interés en que Washington tenga un rol más amplio.
En una encuesta publicada por el Washington Post, realizada entre 1.004 adultos, aproximadamente cuatro de cada 10 estadounidenses aprobaron la acción militar en Venezuela, mientras un número similar se opuso y uno de cada cinco se declaró indeciso.
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El desglose por filiación política revela diferencias aún más marcadas.
Entre los votantes republicanos, el 74 por ciento respalda la operación, mientras que el 76 por ciento de los demócratas la desaprueba. Los independientes se muestran más divididos, con una ligera tendencia hacia la desaprobación.
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La mayoría del público también consideró que la acción ejecutada por la administración Trump debió haber contado con la aprobación del Congreso (un 60 por ciento), mientras que la mitad de los encuestados se mostró favorable a que Maduro sea juzgado por delitos de narcotráfico.
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Donald Trump prometió controlar el petróleo venezolano
. Foto:iStock/Trump
Sin embargo, cuando se planteó la idea de que Estados Unidos asumiera el control directo del gobierno venezolano y decidiera el liderazgo del país (como sugirió Trump), la oposición creció.
Solo un 24 por ciento se mostró a favor de que Washington asuma este papel con un 45 por ciento de oposición, mientras que otro 30 por ciento no supo cómo responder.
Aunque existe cierto respaldo al éxito táctico de la operación, la ciudadanía se mantiene escéptica ante la posibilidad de que EE. UU. se convierta en el principal gestor del destino de Venezuela.
La misma línea se repite en otra encuesta de CBS News donde el 71 por ciento se manifestó contrario a que el país asuma el control en Venezuela, con solo un 29 por ciento de respaldo (en esta muestra no había opción para indecisos).
Estos resultados son coherentes con encuestas previas que mostraban que cerca del 70 por ciento de los estadounidenses se oponía a una intervención militar en el extranjero para derrocar a Maduro.
En otras palabras, aunque existe cierto respaldo al éxito táctico de la operación, la ciudadanía se mantiene escéptica ante la posibilidad de que EE. UU. se convierta en el principal gestor del destino de Venezuela.
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Estadounidenses irán a las urnas en noviembre. Foto:EFE
Los resultados de estas encuestas son especialmente relevantes por su posible impacto político en el país, en un año marcado por elecciones legislativas que definirán el control de ambas cámaras del Congreso.
Aunque los temas de política exterior tradicionalmente pesan menos en las elecciones de mitad de término, una intervención militar podría tener implicaciones significativas. Estas dependerán en gran medida de cómo evolucione la situación en los próximos meses.
Si la operación se limita a un golpe rápido que desemboque en un proceso de transición en Venezuela o si la situación no escala, es probable que el impacto político sea limitado.
Lo que los estadounidenses quieren es un presidente que se preocupe por ellos…
En cambio, si el conflicto se prolonga y requiere nuevas acciones militares de Washington, su efecto sobre las elecciones podría ser profundo.
En este escenario, los demócratas han buscado capitalizar el golpe para criticar al presidente Trump en los temas que más le preocupan a la base electoral: la economía, el costo de la vida y la atención sanitaria.
Desde su perspectiva, la intervención en Venezuela constituye una traición a las promesas de la campaña de “América Primero”, que buscaban evitar enredos militares en el extranjero mientras los estadounidenses lidiaban con dificultades internas.
“Lo que los estadounidenses quieren es un presidente que se preocupe por ellos y creo que esto muestra que el presidente está más preocupado por lo que ocurre en Venezuela, lo que ocurre en Argentina, que por lo que pasa en Pennsylvania y Ohio”, dijo el congresista demócrata Ro Khanna.
Captura de Nicolás Maduro. Foto:REDES SOCIALES
Por su parte, los republicanos presentan la operación como un golpe rápido y contundente que eliminó una amenaza para la seguridad nacional.
Sin embargo, los analistas advierten que el apoyo de la base republicana podría erosionarse si el conflicto se prolonga y se percibe como otra intervención extranjera de largo plazo, que recuerde Irak o Afganistán.
“Esto es demasiado reciente para que haya una reacción significativa de la base MAGA. Hay muchas preguntas sobre cómo se desarrollarán los hechos, y esto podría convertirse en otra prueba de la capacidad de Trump para enmarcar los eventos y mantener el control de la narrativa”, afirma Joshua Wilson, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Denver.
Es el mismo libreto de Washington del que estamos tan hartos, que no sirve al pueblo estadounidense
Históricamente, los presidentes suelen obtener un impulso político breve tras acciones militares exitosas, pero Matthew Wilson, profesor de ciencias políticas en Southern Methodist University, advierte que el riesgo para Trump y los republicanos no es menor.
“Si sale bien, probablemente se habrá olvidado para el momento de las elecciones de mitad de término. Pero si sale mal, podría ser toda un ancla”, dice el analista.
Dentro del propio espectro conservador, figuras como la congresista Marjorie Taylor Greene y la comentarista Candace Owens han cuestionado la operación. Greene, exaliada de Trump, describió la captura de Maduro como una traición a su promesa de evitar conflictos extranjeros.
Una gorra de ‘MAGA’. Foto:X @LaNativePatriot
“Es el mismo libreto de Washington del que estamos tan hartos, que no sirve al pueblo estadounidense”, dijo la congresista en el programa Meet the Press.
Owens, por su parte, acusó en redes sociales a la CIA de orquestar “otro derrocamiento hostil de un país a instancias de psicópatas globalistas”.
Si sale bien, probablemente se habrá olvidado para el momento de las elecciones de mitad de término. Pero si sale mal, podría ser toda un ancla
Aun así, la mayoría de los partidarios de Trump respaldaron la acción o prefirieron no emitir juicio.
Steve Bannon, exasesor de Trump, calificó la operación como “audaz y brillante”, reflejando la postura beligerante que predomina en una parte de la base MAGA que no ve en esto una traición sino una expansión de América Primero.
La última vez que EE. UU. intervino directamente para remover al gobernante de un país latinoamericano fue la invasión de Panamá en 1989 que derrocó al dictador Manuel Noriega.
Pero, esa operación, también rápida y exitosa bajo la presidencia de George H.W. Bush no fue suficiente para asegurarle la reelección en 1992, principalmente por un contexto económico débil.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
@sergom68
